Es una tendencia psicológica que, en contraste con otras contemporáneas, no ve al hombre aislado sino como parte de una totalidad social concreta y al mismo tiempo, lo comprende en su unicidad y singularidad.
Su fundador, Alfred Adler, contempla al hombre en sus relaciones sociales y le hace tomar una decisión ante el mundo que le rodea. A principio de 1900 Adler abordó problemas cruciales tales como la igualdad, educación de padres, la influencia del orden del nacimiento, estilo de vida y el holismo del individuo. Sus ideas eran tan universalmente aplicables, que fueron rápidamente aceptadas y asimiladas, tanto así que las personas usan conceptos de Adler sin saber su origen.
Hoy en día sus principios se usan dentro del ámbito laboral, político y sobre todo educativo al que él le dio primordial importancia así como en consultorías y terapia clínica. Su teoría ayuda a comprender mejor las vivencias, la conducta y las ideas del prójimo, permitiendo al mismo tiempo el autoconocimiento. Busca el desarrollo de la responsabilidad, la comprensión mutua y el respeto que solo puede lograrse por el desarrollo consciente de la capacidad social del individuo.
Indudablemente las ideas de Alfred Adler y las ideas de aquéllos que se basan en la filosofía de Adler, lograrán importancia creciente en la comunidad mundial que continúa esforzándose para el logro de una verdadera democracia a través del cumplimiento personal.